Todo comenzó a las 2.04, cuando un operador detectó a través de una de las cámara de seguridad a una mujer en actitud sospechosa en 9 de Mayo y Güemes. Lejos de tratarse de una observación pasiva, el agente activó de inmediato el protocolo de alerta y dio aviso por radio al personal policial más cercano.
A partir de ese momento, la coordinación fue clave. En tan solo 4 minutos, a las 2.08, un móvil de la Comisaría 17° llegó al lugar y procedió a la detencion de la mujer dentro del comercio, donde ya se encontraba sustrayendo distintos elementos.
La intervención rápida no solo evitó que el hecho se consumara por completo, sino que también permitió asegurar la escena y sumar a un testigo para el traslado.
Más tarde, cerca de las 3.21, se completaron las tareas de identificación y la mujer quedó a disposición de la fiscalía.
Este procedimiento vuelve a poner en valor el rol silencioso pero determinante de quienes están detrás de las pantallas. Los operadores no solo observan: analizan, anticipan y activan respuestas en tiempo real. En este caso, su intervención fue el punto de partida de un operativo que se resolvió en minutos.

Además, la articulación con el personal en calle demuestra cómo el sistema funciona como una red integrada. La tecnología por sí sola no alcanza, pero combinada con decisión y rapidez, se transforma en una herramienta concreta para prevenir el delito.