Con la higiene de las manos y la acción de prevención y control de infecciones, se podrían prevenir gran parte de las infecciones adquiridas durante la atención médica.
Las Infecciones Asociadas a los Cuidados de la Salud (IACS) se encuentran entre los eventos adversos más frecuentes que ocurren durante la atención de los pacientes, cada año se producen en todo el mundo 136 millones de casos de infecciones resistentes a los antibióticos asociadas a la atención sanitaria.
Resulta fundamental no dejar de lado este hábito, que se reforzó durante la pandamia y que es tan importante para prevenir y evitar que los virus ingresen a través de las vías respiratorias.
Se recuerda la necesidad de incorporar el hábito del lavado de manos como método adecuado, el uso de agua y jabón para reducir eficazmente el desarrollo de microorganismos en las manos. El lavado debe durar al menos 40–60 segundos y debe abarcar la totalidad de la mano, palma, dedos y uñas.
A la comunidad, se recomienda y se hace principal hincapié en la importancia de lavarse las manos frecuentemente, sobre todo antes y después de manipular alimentos, comer o beber; luego ir al baño, limpiarse la nariz, toser o estornudar; de haber tocado superficies públicas: mostradores, pasamanos, picaportes y barandas; y después de manipular el celular, dinero, llaves o animales. En caso de no contar con la posibilidad de lavarse las manos con agua y jabón se pueden desinfectar con solución a base de alcohol.