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Fruticultura

Fruticultura sostuvo la producción y acompañó a las pymes en un año clave

Durante 2025, la Secretaría de Fruticultura de Río Negro concentró su gestión en sostener la actividad en un contexto económico complejo, acompañando a las pymes frutícolas y garantizando la continuidad de las labores culturales y sanitarias que hacen posible la producción de peras, manzanas y frutos secos, principal identidad productiva del Alto Valle, el Valle Medio y el Valle Inferior.

Fecha: 4 de febrero de 2026
Fruticultura continuará acompañando a las pymes frutícolas y la identidad productiva provincialCrédito: Gobierno de Río Negro

El trabajo del área se ordenó en dos grandes ejes: por un lado, asegurar herramientas financieras concretas para que los productores pudieran mantener la sanidad y la calidad de sus chacras; por otro, impulsar gestiones ante el Gobierno Nacional para abordar problemas estructurales del complejo frutícola, vinculados a costos, situación impositiva, mercados y condiciones de competitividad.

"Uno de los pilares de la gestión fue el acceso al crédito productivo. A través de las líneas PAR Maquinarias y PAR Agroquímicos, se facilitó la incorporación de equipamiento, la renovación tecnológica y la compra de insumos esenciales para sostener la sanidad de los montes", explicó el Secretario de Fruticultura, Facundo Fernandez. 



En 2025, estas líneas incorporaron, continuando con la innovación y estrategia en la eficiencia: la posibilidad de financiar drones para uso agrícola y frutícola, abriendo el camino a una mayor tecnificación del sector.

En paralelo, la Secretaría gestionó ante el Gobierno Nacional una línea extraordinaria de financiamiento por $5.000 millones, destinada a productores medianos y pequeños para garantizar la ejecución de labores culturales críticas. Esta herramienta se implementó en dos etapas: una primera para cubrir los costos de cosecha, con hasta 10 millones de pesos por hectárea, y una segunda para tareas de raleo y labores culturales, con el mismo monto por hectárea. El objetivo fue claro: que ningún productor dejara de realizar las tareas que definen el rendimiento y la calidad de la fruta.

La agenda 2025 también incluyó la elevación de propuestas estratégicas a Nación, construidas junto a las instituciones del sector. Entre ellas, se destacaron el incentivo a la exportación mediante mejoras en reintegros, la reducción del IVA en la energía aplicada al riego y a las cámaras frigoríficas, la adecuación de convenios laborales agrarios a la realidad estacional de la actividad y la apertura de nuevos mercados para pymes, con foco en Centroamérica y el Sudeste Asiático.

Otro aspecto relevante fue el enfoque en inclusión laboral y fortalecimiento del empleo rural. Durante el año se participó en el diseño y firma de un convenio para la incorporación de 100 mujeres a tareas de cosecha y raleo en el Valle Medio, en articulación con la empresa Kleppe S.A. y la Secretaría de Trabajo. Esta experiencia combinó empleo formal, capacitación técnica y arraigo territorial, fortaleciendo la mano de obra local.

La innovación productiva también tuvo su lugar. En conjunto con proveedores, la Federación de Productores e INTA, se realizó una Jornada Demostrativa de Uso de Drones para la Fruticultura, orientada a productores, técnicos y empresas de servicios. Allí se presentaron aplicaciones concretas en riego, sanidad y fertilización, abriendo nuevas líneas de investigación y promoviendo la profesionalización de servicios tecnológicos en el sector.

El balance 2025 deja una gestión enfocada en lo esencial: crédito para producir, herramientas para sostener la sanidad, inclusión laboral, innovación y una fuerte articulación institucional para defender la fruticultura como una de las principales economías regionales de Río Negro.

De cara a 2026, la Secretaría proyecta profundizar estos lineamientos, el primero, incorporando una agenda más fuerte de asociatividad, capacitación, formación de perfiles que aporten al esquema, con el objetivo de fortalecer la organización del sector y construir condiciones más sólidas para el futuro de la fruticultura rionegrina. La otra línea es trabajar en las mejoras estructurales de herramientas legales que ayuden a mantener el sistema de riego y ordenar los desarrollos y planes estratégicos en las zonas productivas de cada localidad, trabajando desde las leyes en cambios impositivos y de ordenamiento que son indispensables.

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