Durante el año se realizaron 656 inspecciones ambientales en toda la provincia, lo que representa un crecimiento del 6% respecto del año anterior. Las actuaciones alcanzaron a 121 empresas, con un incremento del 15%, consolidando el rol del Estado provincial en el control y acompañamiento de las actividades productivas.
Las acciones de fiscalización tuvieron alcance en 40 localidades, como referencia territorial, en el marco de una estrategia de focalización operativa por zonas, orientada a áreas donde se concentran nuevos proyectos o actividades de mayor impacto ambiental, explicó el Subsecretario de Control y Fiscalización Ambiental, Nicolás Jurgeit.
En este esquema de trabajo, se identificaron como zonas de alta actividad el Alto Valle, Catriel e Ingeniero Jacobacci. Asimismo, se registraron incrementos significativos de actuaciones en zonas asociadas a localidades de menor escala, como las áreas de Chelforó, Chichinales, Chimpay, Lamarque y Pichi Mahuida, vinculadas al desarrollo de nuevos proyectos productivos, entre ellos obras de infraestructura energética que requirieron un refuerzo específico de las tareas de fiscalización.

El balance anual muestra que el sector hidrocarburífero concentró la mayor parte de las inspecciones, seguido por el sector industrial y la minería, lo que da cuenta de una diversificación de los controles ambientales en función de la dinámica productiva provincial y de los nuevos desafíos que presentan estos sectores.
Respecto a las modalidades de intervención, las actuaciones se concentraron mayormente en controles planificados y de seguimiento, complementados con intervenciones ante situaciones puntuales, lo que refleja una capacidad operativa adaptable a distintos escenarios y una respuesta acorde a la complejidad de las actividades fiscalizadas.

El análisis territorial evidencia una alta concentración de actuaciones en las zonas de mayor densidad industrial, hidrocarburífera y de infraestructuras críticas, lo que refuerza la necesidad de continuar ajustando la planificación operativa para optimizar recursos y mejorar la eficiencia del control ambiental en todo el territorio provincial.
Este balance reafirma el compromiso de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro con una gestión ambiental activa, planificada y basada en datos, orientada a prevenir impactos, acompañar el desarrollo productivo y resguardar el ambiente. En este marco, se incorporan herramientas de monitoreo de grandes obras mediante imágenes satelitales, que permiten realizar un seguimiento detallado de los avances y fortalecer la toma de decisiones con información precisa y actualizada.