Las mordeduras de perro constituyen un problema de salud pública que puede prevenirse mediante la educación, la supervisión responsable y el conocimiento del comportamiento animal. Los niños son el grupo más expuesto a este tipo de lesiones, por lo que resulta fundamental promover hábitos de convivencia seguros desde edades tempranas.
Esta iniciativa busca brindar recomendaciones para prevenir accidentes, fomentar la tenencia responsable y conocer cómo actuar ante una mordedura.
Aprender a interactuar de manera respetuosa con los animales ayuda a reducir riesgos. Es importante que niños y niñas:
Ningún niño pequeño debe permanecer solo con un perro, incluso si se trata de una mascota conocida y amigable. La supervisión activa de una persona adulta es una de las medidas más efectivas para prevenir incidentes.
Los perros suelen manifestar incomodidad o estrés antes de reaccionar. Algunas señales a las que se debe prestar atención son:
Ante estas conductas, es recomendable aumentar la distancia y permitir que el animal se tranquilice.
Si un perro se acerca:
Si una persona cae al suelo, debe proteger la cabeza y el cuello con los brazos y permanecer inmóvil.
Las personas responsables de animales de compañía cumplen un rol fundamental en la prevención de mordeduras. Se recomienda:
Si ocurre una mordedura:
La mayoría de las mordeduras pueden prevenirse. La educación, el respeto por el comportamiento animal y la tenencia responsable son herramientas fundamentales para promover una convivencia segura y proteger tanto a las personas como a los animales.
Reverencia o invitación al juego

Relajado y Accesible

Alerta: ha detectado algo de interés

Actitud dominante o agresiva

Temor

