Por Carlos Espinosa (*)

La residencia oficial de los gobernadores de Río Negro es una de las construcciones emblemáticas de la ciudad de Viedma, por su céntrica ubicación sobre la avenida 25 de Mayo, entre Garrone y San Martín, a muy pocos metros de la sede central del Ejecutivo; y por el interesante estilo de su construcción y la historia misma de su edificación.

La construcción de la residencia oficial de los gobernadores rionegrinos fue realizada entre los años 1920 a 1924, durante la gestión del gobernador Víctor Molina, con el loable objeto de dotar a la capital del territorio de la infraestructura necesaria para que los titulares de la gobernación contaran con una vivienda acorde a su jerarquía. Cabe señalar que hasta la inauguración, a mediados de 1924, los gobernadores territorianos residían en hoteles de Carmen de Patagones, a falta asimismo de un alojamiento digno en Viedma.

La casona, de un poco más de 600 metros cuadrados de superficie cubierta, responde al estilo de "renacimiento neocolonial", con techos recubiertos de tejas francesas sobre estructura de madera, paredes de mampostería tradicional revocadas a la cal, pisos de mosaicos, cerámicos y madera, carpintería de madera y revestimientos de mayólicas.

Las dependencias centrales constaban, en el plano original, de un escritorio, dos dormitorios, comedor de diario -con una generosa claraboya que le confiere el aspecto de un patio cubierto, comedor para recepciones, sanitarios y cocina. Más tarde se le agregarían otros dos cuartos de dormir, salón de fumar y otras dependencias de uso doméstico, un quincho y un departamento separado para el personal de servicio.

No es una construcción lujosa, pero seguramente en la chata arquitectura de la Viedma de los años '20 sobresalía por su esplendor, lo cual dio lugar a la denuncia del vecino de esta capital, Enrique Valerga, con el patrocinio de abogado Emilio Guichard, contra el gobernador Molina por el presunto delito de "malversación de fondos públicos". La acusación, que según lo que sabemos se ventiló en los tribunales nacionales sin que se pudieran concretar cargos contra Molina, radicaba en el supuesto desvío de dinero de sueldos remitido por el gobierno nacional para el pago de sueldos de personal policial, para abonar materiales y mano de obra utilizados en la construcción de la residencia.

El tema fue motivo de escándalo político en el congreso de la Nación, durante la presidencia del radical Marcelo Torcuato de Alvear, e incluso según algún testimonio recogido por este cronista dio lugar a una inspección ocular encabezada por el senador socialista Juan B. Justo.

De la construcción se destaca la formidable reja de alrededor de 200 metros lineales de largo, enteramente realizada en hierro forjado a fragua, yunque y martillo, en forma totalmente manual por el herrero italiano José Caruncchio, en su taller de Carmen de Patagones. Es una verdadera obra de arte, única en su tipo en la región, que cumple adecuadamente su función de darle seguridad y privacidad a la vivienda oficial pero al mismo tiempo privada del titular del gobierno de Río Negro.

Las ligustrinas del cerco vivo colocado por detrás de la reja fueron plantadas durante la época en que la residencia albergó al gobernador Adalberto Torcuato Pagano, entre 1932 y 1943, bajo la supervisión personal de su esposa Olga.

Desde su habilitación, en 1924, la residencia tuvo la siguiente secuencia de moradores: Orfilio Campana, Alfredo Vitérbori, León Quaglia, Domingo Perfetti, Federico Uriburu, Rodolfo Lebrero, Miguel Montenegro, Emilio Berenguer. Gualberto Wheleer, y Carlos Ramos Mejía, hasta 1957.

En 1958 allí el primer gobernador electo, Edgardo Castello, siguió viviendo en su casa particular y la residencia se utilizaba para alojar huéspedes oficiales. Más tarde la habitaron Carlos Ramos Mejía -interventor-, Carlos Nielsen, gobernador electo; José Fasseri, Carlos Uhalde, Luis Lanari, Juan Figueroa Bunge y Roberto Requeijo -interventores militares entre 1966 y 1973; Mario José Franco, gobernador electo hasta 1976.

Después del golpe militar la ocuparon Aldo Bachmann, Julio Acuña y Carlos San Juan, hasta 1983; tras la recuperación de la democracia fueron sus habitantes Osvaldo Alvarez Guerrero, Horacio Massaccesi, Pablo Verani y Miguel Saiz.

El gobernador Carlos Soria, que asumió el 10 de diciembre de 2011, no llegó a ocupar la residencia por las carencias y fallas de funcionamiento de algunas de sus instalaciones; así como la necesidad de desarmar la aparatosa pajarera que había mandando construir Saiz para preservar sus faisanes y pavos reales.

Tras el recambio institucional, como consecuencia de la trágica muerte de Soria, el gobernador Alberto Weretilneck prefirió seguir habitando una vivienda alquilada para tal finalidad y destinar la histórica residencia de la avenida 25 de Mayo a las reuniones oficiales de gabinete y otras actividades institucionales.

(*) Carlos ESPINOSA Periodista, investigador de temas de la historia patagónica