Ejemplos de superación y esfuerzo en la Regata del río Negro

"El río es sinónimo de libertad, es para todos; no discrimina, no conoce diferencias; remamos todos", destacaron palistas con discapacidad que participan de la Regata del río Negro.

El Consejo Provincial para las personas con Discapacidad destacó los ejemplos de superación y esfuerzo de los palistas que superaron las distintas etapas de la Regata del río Negro, quienes compitieron de igual a igual con sus pares del país y el mundo, dejando demostrado que con determinación y disciplina no hay limitaciones para quienes se disponen a superarse.

Andrea Bracamonte, quien representa al Club Náutico El Timón y es medallista Parapanamericana en Ibarra – Ecuador, subcampeona Sudamericana, y actual campeona Argentina en KL1, destacó el respaldo del Consejo para su participación por tercer año consecutivo, y se mostró entusiasmada y satisfecha por las etapas superadas.



“La Regata es maravillosa. En Río Negro siempre me han recibido muy bien”, resaltó.

Además, destacó que “en esta ocasión me siento mucho mejor. Mi primera experiencia fue durísima porque, si bien sabía que era una regata larga, no sabía a lo que me enfrentaba. Vine más preparada mentalmente para disfrutar, sin importar el sacrificio; este es un río maravilloso. Tengo el privilegio que tienen todos los rionegrinos de conocer el río”.

Bracamonte viene de Buenos Aires y contó que en cada edición es acompañada por el Consejo de las personas con Discapacidad de la provincia, que dispone el transporte para su traslado a los diferentes puntos de alojamiento y embarque de sus elementos; entre ellos su silla de ruedas: “De no ser así no podría participar”, explicó.

Daniel Sáez, en tanto, llegó desde Neuquén y está viviendo su primera experiencia como palista de la regata.

El joven, un aficionado de la disciplina, es no vidente, y fue incluido por la delegación de palistas que representa a su provincia.

“Es mi primera experiencia. Al principio, además de mucha expectativa, tenía muchos nervios de no saber con qué me iba a encontrar”, dijo emocionado al arribar a destino.

Con la adrenalina propia de una nueva etapa superada, repasó: “Fui encontrando el clima a la regata de a poco y realmente es una experiencia excelente. Las etapas son duras, más de lo que pensé por la exigencia física y el clima de tanto calor, donde empieza a trabajar la cabeza y la cuestión es enfocarse en la meta, el objetivo. Cada etapa terminada es de alegría, emoción y pensar en el día siguiente”.

En el mismo sentido, se mostró sorprendido por el rendimiento deportivo considerando que participan de la competencia “como aficionados”.

La 42° edición de la Regata del río Negro permitió, una vez más, a los competidores con diferentes discapacidades que llegan de distintos puntos del país, competir, de igual a igual, con los convencionales, los 300 km en los que la travesía deportiva une las ciudades de Cipolletti y Viedma.

 

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